Técnica tradicional de fabricación
del trencadís
El proceso de fabricación del trencadís tradicional
se puede dividir en varias fases:
Selección de los materiales:
Los materiales más idóneos son piezas de baldosas cerámicas planas,
aunque también se utiliza vidrio, mármol o piedras. Es
conveniente que la superficie de las piezas no sea rugosa ya que posteriormente
dificulta la limpieza de los restos de mortero y puede quedar manchada
la superficie, desluciendo el resultado final.
Rotura de las piezas cerámicas:
La destreza del operario al realizar la rotura de las piezas
es fundamental a la hora de conseguir un buen trencadís cerámico.
Es importante una buena habilidad para obtener piezas con tamaños
uniformes, sobre todo cuando el trencadís se va a realizar con
piezas de tamaños superiores a 8 o 10 centímetros y de
este modo se desperdicia una menor cantidad de material.
En el momento de romper las piezas hay que utilizar elementos
de protección para los ojos y las manos. En ocasiones se coloca papel
de periódico o alguna tela sobre la piezas para que cuando rompan
no salten las pequeñas astillas cortantes del esmalte.
Tamaño de las piezas:
El tamaño de las piezas ha de ser el adecuado a las características
de la superficie a revestir, también al diseño o a los dibujos
que se desee realizar. De esta forma se podrá obtener un resultado
final óptimo.
Colocación de las piezas:
Las piezas se colocan sobre el mortero húmedo con una
pequeña vibración, procurando dejar espacio suficiente
entre las juntas para que una vez esté seco el mortero y
bien fijadas las piezas se puedan rejuntar. El rejuntado se ha de hacer
con una llana de goma o similar.
Antes de que el material usado para rejuntar esté seco
hay que limpiar los restos de mortero de la superficie de las piezas
con una esponja humedecida.
Técnica
moderna de fabricación del trencadís
Tradicionalmente el trencadís se creaba en el mismo lugar
de colocación, donde se aprovechaban los restos troceados
de azulejos para revestir superficies. De esa forma el operario colocaba
los trozos de azulejo directamente sobre la superficie a alicatar
sin malla y sobre el mortero de agarre.
La falta de especialización en trencadís de los
alicatadores actuales y la necesidad de ahorrar costes en la construcción,
ha hecho que actualmente el trencadís se fabrique en naves
alejadas del lugar de colocación final. El trencadís se monta
sobre unas mallas que se adaptan a las curvas que pueda poseerla superficie
de colocación final. Las mallas tienen normalmente una superficie
de 1m
2 o menos y son rellenadas con pedazos de azulejo por operarios
especializados en el montaje de trencadís. Las mallas han de encajar
perfectamente entre ellas, el resultado es un
trabajo a medida que
evita mermas y rectificaciones de las piezas en obra.
El mosaico cerámico que aparece en la imagen que aquí
se presenta, se fabrica actualmente mediante un montaje manual pieza a
pieza sobre la malla con el fin de obtener un trencadís con
la suficiente calidad para que sea considerado adecuado para su uso
en la construcción (principalmente para revestimientos y elementos
decorativos).